Micaela Mantegna, invitada estrella en Sónar+D, el área de cultura digital en el famoso festival de Barcelona

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El artículo explora las ambigüedades legales en torno al derecho de autor de las imágenes generadas por inteligencia artificial, concluyendo que los marcos normativos actuales están mal equipados para asignar la autoría. Dado que la IA carece de personalidad jurídica, sigue siendo controvertido determinar si un contribuyente humano cumple con el umbral de originalidad requerido. Esta incertidumbre crea un panorama complejo en el que la titularidad podría recaer en los desarrolladores, en los usuarios, o simplemente quedar en el dominio público, lo que pone de manifiesto una brecha significativa en las leyes existentes de propiedad intelectual respecto a los sistemas creativos autónomos. Más allá de la autoría individual, el texto destaca los riesgos sistémicos de la IA, en particular la posible erosión del trabajo artístico humano y la privatización de la cultura. La preocupación central no es únicamente el desplazamiento laboral, sino la consolidación del control cultural a través del capitalismo de vigilancia y la difusión de desinformación. Esta perspectiva enmarca la disrupción provocada por la IA como una crisis democrática, en la que la falta de límites regulatorios claros permite que los intereses corporativos exploten las producciones creativas sin la debida rendición de cuentas ni beneficios adecuados para los creadores humanos originales. Esta discusión es fundamental para el movimiento de datos abiertos, ya que cuestiona la suposición de que el contenido digital y los modelos de datos son neutrales o de libre acceso. El impulso hacia el "capitalismo de vigilancia" en los sectores del metaverso y la inteligencia artificial amenaza con cercar el conocimiento y las expresiones creativas detrás de algoritmos propietarios. Comprender estas dinámicas de poder es esencial para los defensores de los datos abiertos, pues subraya la necesidad de una gobernanza transparente y democrática de las tecnologías digitales para evitar la monopolización de los recursos culturales e informativos por parte de unas pocas grandes empresas tecnológicas.

Fuente: larazon.es
Publicado el 2024-06-12