Desconfianza genera nuevo indicador de pobreza que cambió el Gobierno el último día del año 2024

El gobierno peruano ha centralizado la medición de la pobreza multidimensional en un único indicador, desplazando la metodología diseñada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) por lineamientos impuestos por el Ministerio de Desarrollo Social. Expertos advierten que esta decisión, percibida como técnica y apresurada, compromete la autonomía del INEI y abre la puerta a una posible manipulación política de los datos. La preocupación radica en que, al fusionar veintinueve variables diversas, se pierde la capacidad de analizar con precisión las brechas específicas en salud y educación, dificultando el diseño de políticas públicas efectivas. La reducción de la multidimensionalidad a una sola cifra es criticada por ocultar la complejidad real de la vulnerabilidad social, donde la pobreza implica derechos no garantizados. Aunque la administración defiende el cambio como una mejora para identificar a los grupos más excluidos que carecen simultáneamente de servicios básicos, las autoridades estadísticas sostienen que se mantiene la transparencia y el cálculo complementario de la pobreza monetaria. Sin embargo, la percepción de injerencia ejecutiva en las funciones estadísticas crea un precedente peligroso para la credibilidad de las cifras nacionales. Este caso es fundamental para el movimiento de *open data* porque demuestra cómo la opacidad en la metodología de recolección y procesamiento de datos puede socavar la rendición de cuentas y el acceso a la información pública. La centralización de criterios por parte del ejecutivo, en lugar de seguir estándares técnicos independientes, cuestiona la imparcialidad de los datos oficiales. La transparencia real requiere metodologías auditables y autónomas que protejan a la ciudadanía de la distorsión de la información, asegurando que las decisiones basadas en evidencias sean objetivas y libres de sesgos políticos.

Source: elbuho.pe
Published on 2025-01-04