El Estado, metiendo mano al teléfono

El Estado, metiendo mano al teléfono

El artículo sostiene que la política de registro obligatorio de teléfonos celulares en México no constituye una medida de seguridad, sino una herramienta de control social y disciplina política. Al imponer una identificación universal mediante datos personales, el Estado pasa de la presunción de inocencia a la sospecha generalizada, convirtiendo efectivamente los dispositivos de comunicación en instrumentos de vigilancia. Este enfoque prioriza la obediencia administrativa sobre la prevención real del delito, dirigiéndose a los ciudadanos comunes en lugar de a las organizaciones criminales que la política afirma combatir. La iniciativa representa una desconsideración deliberada de la jurisprudencia constitucional, ya que reinstaura una medida previamente declarada inconstitucional por la Corte Suprema. El autor destaca el enorme riesgo de brechas de datos, señalando que el gobierno carece de la capacidad para proteger dicha información sensible. En consecuencia, esto genera una base de datos vulnerable que normaliza el miedo y fomenta la autocensura, socavando los derechos fundamentales al asociar la identidad con la libertad de expresión y de organización. En relación con los datos abiertos, este caso ilustra los peligros de la recopilación centralizada de datos sin salvaguardas robustas de privacidad ni supervisión judicial. Sirve como una advertencia crítica de que, cuando los Estados priorizan las capacidades de vigilancia sobre la protección de datos, erosionan las libertades civiles y la confianza en la infraestructura digital. La política demuestra cómo las iniciativas de datos pueden ser instrumentalizadas para el control social, destacando la urgente necesidad de transparencia, rendición de cuentas y marcos legales sólidos para proteger los derechos individuales frente al exceso de poder estatal.

Fuente: unomasuno.com.mx
Publicado el 2025-12-19