Cómo leer una cifra antes de citarla

Ocho comprobaciones que separan un dato publicable de uno que habrá que corregir el mes que viene: revisiones, desestacionalización, cambios de base, nominal frente a real, el denominador, el error de muestreo, las rupturas de serie y los efectos base.

2026-09-26

Casi ningún número equivocado de los que circulan está inventado. Son cifras reales leídas sin sus notas al pie: una estimación provisional citada como definitiva, una variación mensual comparada con una anual, un índice rebasado a mitad del periodo. El instituto de estadística publicó todo lo necesario para acertar, en una nota metodológica que nadie abrió.

Estas son las comprobaciones que vale la pena hacer antes de que una cifra salga del borrador. Ninguna lleva más de un minuto.

1. ¿Es provisional?

La mayoría de las series económicas se publican tres veces: un avance, un dato provisional y uno definitivo, y la distancia entre el primero y el último suele ser mayor que la variación que todo el mundo está contando. Busca provisional, avance, estimado o una política de revisiones en los metadatos. Si la serie se revisa, di qué versión usaste y cuándo la descargaste: esa frase es lo que hace tu número reproducible cuando la fuente ya ha cambiado.

2. ¿Desestacionalizada o no?

El paro sube cada enero y el turismo hace pico cada agosto de una forma que no dice nada de la tendencia. Una serie desestacionalizada tiene ese patrón quitado y permite comparar meses consecutivos; una serie bruta no, y su única comparación honesta es contra el mismo mes del año anterior.

Comparar una cifra desestacionalizada con una bruta —lo que pasa constantemente al mezclar dos portales— produce una diferencia que es puro artefacto. Las series desestacionalizadas también se revisan cuando el modelo de ajuste se reestima, que es otra vez la comprobación 1.

3. ¿Cuál es la base del índice?

Un índice de 112,4 no significa nada sin saber qué año vale 100. Los institutos cambian la base cada pocos años, y una serie rebasada no es comparable con la antigua restando: hace falta la serie enlazada que el propio instituto publica para esto, o el factor de conversión de su nota.

La misma trampa en pequeño: un gráfico que empieza en un año sospechosamente bueno. Comprueba qué pasa si mueves el inicio doce meses.

4. ¿Nominal o real?

Cualquier serie en euros a lo largo del tiempo carece de sentido en términos nominales en cuanto la inflación es de algunos puntos: «el gasto creció un 5 %» con una inflación del 4 % es un aumento real del 1 %, que es otra frase. Busca precios constantes, real, deflactado, encadenado; o deflacta tú mismo con el índice de precios que corresponda, no con el general si el instituto publica un deflactor específico.

5. ¿Cuál es el denominador?

Los recuentos casi siempre tienen que convertirse en tasas para poder compararse. Por habitante, por 100.000 habitantes, por vehículo matriculado, por caso; y el denominador tiene que venir del mismo periodo y de la misma población que el numerador. Dos errores se repiten: un numerador que cuenta sucesos con un denominador que cuenta personas, y una comparación entre territorios donde la población es un año más antigua que el recuento.

Vigila el cambio de unidad escondido en una definición: «hogares» no es «personas», «casos» no es «pacientes», «parados» no es «demandantes de empleo».

6. ¿Es una encuesta o un recuento?

Un censo o un registro administrativo cuenta; una encuesta estima. Una estimación tiene margen de error e intervalo de confianza, y una variación menor que ese margen no es una variación: la frase correcta es «sin diferencia estadísticamente significativa». Donde más duele es en los desgloses: una encuesta nacional es precisa a nivel nacional y puede ser casi inservible para una provincia, y el instituto normalmente lo señala con una nota o marcando la casilla como poco fiable.

No quites esas marcas en silencio al reorganizar una tabla.

7. ¿Hay una ruptura de serie?

Las definiciones cambian. Una clasificación nueva (CNAE, NACE, CNO, CIE), un umbral nuevo, un diseño de encuesta nuevo, un cambio en qué cuenta como vivienda o como residente: cada uno deja una discontinuidad, y el fichero casi nunca la marca en una columna que se vea. La pista suele estar en la nota metodológica o en un pie que dice «no comparable con años anteriores».

Un gráfico de veinte años que cruza tres definiciones es un artefacto con buena pinta.

8. ¿Contra qué estás comparando?

Efectos base: una subida del 20 % medida contra un mes hundido es una recuperación, no un auge. El crecimiento medido en un solo trimestre y anualizado oscila salvajemente. Las comparaciones entre países de un indicador con el mismo nombre comparan a menudo definiciones distintas, incluso dentro de la UE, donde Eurostat armoniza precisamente porque las cifras nacionales no son comparables tal como se publican.

Dónde están las respuestas

Las ocho comprobaciones se responden en los mismos tres sitios: la nota metodológica o de metadatos del conjunto, los pies de la propia tabla y el diccionario de variables. En la API de un portal viven en la descripción del dataset y en sus enlaces de documentación; nuestra guía sobre cómo consultar la API de un portal explica cómo descargarlos junto con los datos. Si un conjunto no tiene ninguno de los tres, eso ya es un hallazgo que merece contarse.

Y si la cifra que necesitas no está publicada, pídela: cómo pedir información pública. Antes de republicar lo que has descargado, comprueba qué licencia tiene.

La versión en inglés de esta guía está en How to read a statistic before you quote it.