The poems in this book are ‘co-written’ by AI – are they any good?

La reseña sostiene que la última colección de poesía de Sam Riviere, *Conflicted Copy*, funciona menos como un esfuerzo artístico tradicional y más como un experimento conceptual nacido de una colaboración con tecnología de inteligencia artificial temprana. Riviere utilizó una versión rudimentaria de GPT-2, seleccionando y curando las salidas generadas a partir de listas de vocabulario limitadas, en lugar de escribir directamente. Este enfoque destaca una definición cambiante de la autoría, en la que el escritor actúa como curador de sugerencias algorítmicas, desafiando las nociones convencionales de originalidad y propiedad intelectual en las obras creativas. Críticamente, el artículo sugiere que, aunque el texto resultante ofrece momentos de humor extraño y de metacomentario, en última instancia carece de la coherencia y la profundidad emocional esperadas de la poesía. El revisor sostiene que depender de una máquina que procesa el lenguaje únicamente como sintaxis reduce la forma artística a un espectáculo de incoherencia. Este método no solo fracasa al producir conjuntos significativos, sino que también corre el riesgo de validar percepciones cínicas de la poesía moderna como pretenciosa y carente de alma, despojando a las palabras de su potencial para un significado genuino. Esta discusión es relevante para las tecnologías de datos abiertos (open_data) y código abierto (open_source), ya que ilustra las implicaciones sociales y artísticas de la democratización de modelos lingüísticos poderosos. Plantea preguntas críticas sobre la integridad del contenido generado por redes neuronales accesibles y de dominio público, y sobre cómo la curaduría humana interactúa con el procesamiento automatizado de datos. La reseña sirve como un ejemplo cauteloso de cómo la inteligencia artificial de código abierto, cuando se utiliza sin marcos éticos o artísticos sólidos, puede socavar el valor de la creatividad humana y complicar los límites de la propiedad intelectual.

Source: smh.com.au
Published on 2024-10-08