La Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos establece que, si bien el contenido generado íntegramente por inteligencia artificial no es susceptible de protección, las obras que incorporan una contribución humana significativa sí pueden registrarse. El informe aclara que la creatividad humana sigue siendo el eje central de la propiedad intelectual, permitiendo que los artistas obtengan derechos sobre sus creaciones cuando aplican arreglos o modificaciones perceptibles a los resultados generados por la máquina. Este distinction es crucial porque busca proteger los objetivos constitucionales de los derechos de autor, evitando que se otorguen monopolios sobre elementos expresivos determinados exclusivamente por algoritmos. Al exigir que la intervención humana sea evidente, la normativa intenta equilibrar la innovación tecnológica con la preservación de la autoría, garantizando que aquellos que utilizan la IA como herramienta, en lugar de como autor único, mantengan el control sobre sus activos creativos. La relevancia de este artículo para los datos abiertos y la ética de los datos radica en el contexto más amplio del entrenamiento de modelos de IA con obras protegidas. Aunque este informe se centra en la protección posterior, sienta las bases para un debate crítico sobre la extracción y el uso de datos con fines comerciales sin consentimiento, un tema central en las luchas actuales por la transparencia y la justicia en el manejo de la información cultural y creativa.

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Published on 2025-02-06